Desplazados por la guerra del negocio cocalero
La lucha entre nuevos grupos armados ilegales como Los Rastrojos y Las Àguilas Negras, asi como también las constantes amenazas y asesinatos contra la población civil, han obligado a los pobladores de Chilvicito y Pindales, comunidades cerca de Tumaco en el sur de la Costa Pacífica, a abandorar sus casas y lugares de origen.
Esta disputa, por el control de las rutas de territorios claves para llevar a cabo el negocio de la droga, atenta contra la seguridad de la población civil en el sur de Colombia. Cerca de 500 personas tuvieron que arribar a Tumaco a principios de junio, con la esperanza de ayuda y protección. Los reportes de Naciones Unidas en la región, denunciaron la falta de condiciones higiénicas mínimas y sobre la carencia de comida y medicamentos para los 200 adultos y cerca de 300 niños, que durante varias semanas durmieron en el suelo de un local para conciertos en la ciudad de Tumaco.
La situación para estos desplazados ha sido muy crítica y toda la ayuda que ha llegado de diferentes empresas, gobierno o ayuda de organizaciones internacionales, han sido muy útiles, pero insuficientes para cubrir las necesidades básicas de estas personas.
El municipio de Tumaco no cuenta con los suficientes recursos para atender las necesidades urgentes de sus pobladores, los pocos que se tenían fueron usados, en la ayuda humanitaria brindada a los damnificados de las catástrofes naturales que afectaron a la región de Nariño el año pasado. Tampoco las organizaciones de ayuda internacional con la Cruz Roja Internacional a la cabeza, parecen tener suficientes recursos para los frequentes flujos de desplazados en Nariño.
Ya miles de desplazados este año
El problema de desplazamiento forzado es muy común en Nariño, allí más de 4000 personas han sido perseguidas u obligadas a dejar sus casas durante la primera mitad del año 2009.
La producción y cultivo de coca en algunas zonas del departamento y la exportación de la cocaína refinada desde la costa pacífica colombiana, hacen de quien posea el control de las vías fluviales en la región, controla una parte importantísima de los recursos económicos que el comercio de la droga genera. La población civil a lo largo de las vías fluviales es obligada a la lógica del actor armado que por el momento sea el más fuerte en la zona.
Hace algunos años atrás comenzaron los cultivos de coca en Nariño y desde entonces los problemas relacionados con el tema de la droga ha aumentado drásticamente. En la misma medida en que la producción de coca ha disminuido en el departamento vecino de Putumayo, el aumento de la producción de la misma en Nariño es evidente, según las estadísticas e informes de las Naciones Unidas. El proyecto financiado por USA para combatir el cultivo de la coca y el comercio de la cocaína, "Plan Colombia", ha sido aparentemente exitoso en lo relacionado con los cultivos y producción de los susodichos en Putumayo, pero pareciera ser que el problema sólo se ha trasladado de un lugar a otro, esta vez al vecino departamento de Nariño.
Según Angela Molina de Naciones Unidas en la ciudad de Cali, los pobladores han empezado a regresar a sus casas de orígenes , independientemente que la organización internacional considera que estas zonas continúan siendo de alto riesgo. Una precaria ayuda reciben los nativos de Chilvichito y Pindales para que regresen a sus lugares de origen y mientras los días continuan siendo dirigidos por actores ilegales: grupos armados que se pelean por el control del "oro blanco".
SweFOR Colombia


