Confinados en sus propios pueblos

Uno de los pueblos indigenas confinados por los grupos armados en el Chocó. Foto: SweFOR.
22 August 2009

Atrapados como en una telaraña. Sólamente por el  sólo hecho de vivir en la zona. Desprotegidos y con miedo por llegar a estar en medio de combates entre grupos armados, los pobladores de Bojayá y Zona Carretera hacen todo lo posible por llamar la atención de la comunidad internacional. Sin la ayuda externa, no ven salida a su desesperada situación.

Durante varios meses los indígenas del Chocó, territorio que cubre la costa nor-oeste colombiana, se encuentran en medio de combates de guerilleros de las Farc contra tropas ilegales y el Ejercito Nacional. A lo largo del río Bojayá , que atravieza un frondoso terreno verde en la parte norte del Chocó, la población civil ha sido obligada durante los últimos meses a compartir su territorio con estos actores armados. Los pobladores de la región, comentan en medio de su frustración como el ejército instala sus campamentos de combate a sólo 500 metros del pueblo por un lado y como la guerrilla instala el suyo a sólo 20 minutos de distancia del mismo, mientras los pobladores están en medio de tiroteos, que no se sabe de dónde vienen.

Involucrados y Utilizados

Lo que sucede y suele ocurrir en casi todos los conflictos, es que los diferentes actores armados (legales e ilegales) involucran a la población civil en contra de su voluntad y deseo.  Joselito cuenta como un hombre que habia estado fuera cazando, fue interrogado por los militares por 30 minutos. Para comprobar si el hombre pertenecía a la guerrilla o no, los militares le tomaban el pulso al interrogado. Joselito trabaja para la Asociación Orewa, organización de bases que reúne a las comunidades indígenas del Chocó. En otro pueblo los militares preguntaron si podían comprar alimentos en la tienda del pueblo. Los pobladores respondieron que no, y les explicaron que si accedieran a la petición, una vez retiradas las tropas del pueblo, serían señalados por la guerrilla como colaboradores del ejército. Sin embargo el dueño de la tienda accedió a los deseos del ejército de comprar víveres - es difícil rechazar a un cliente armado. Lo que hagan los pobladores, importa en realidad muy poco, pues siempre serán estigmatizados como colaboradores del enemigo.

El estar aprisionado en su propio pueblo, implica que luego de algún tiempo, empiezan las dificultades para abastecerse de alimentos, lo que a su vez repercute en problemas de desnutrición o muerte a largo plazo. Según el análisis que hace OCHA ( Comisión de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas), es justamente en estas situaciones donde existen altos riesgos de desplazamientos masivos . OCHA calcula que en la zona de Bojayá, hoy día existe como mínimo un aproximado de 629 personas que se encuentran en alto riesgo de ser desplazadas o confinadas.

 SweFOR

La Carretera de la Muerte

El panorama no es extraño. Desde principios de los años 90 cuando el conflicto armado llegó al Chocó, han sido las minorías étnicas las más vulneradas, las más afectadas y las más golpeadas. Más al sur, a lo largo de la carretera entre Quibdó (la capital del Chocó) y Medellín, la situación es casi la misma que en la zona de Bojayá.

Conocida como "La Carretera de la Muerte", desde que empezaron los combates entre militares, guerrilleros y paramilitares, a principios de los años 90, con el alto costo de muchas vidas de inocentes, pero se le sigue llamando actualmente con el mismo nombre, pues poco ha cambiado al respecto.

Observadores del Movimiento Sueco por la Reconciliación (SweFOR) han confirmado que los pobladores de la zona están con mucho miedo y hambre. Amenazas del ejército y la guerrilla hacen que los pobladores no se atrevan a dejar sus poblados para salir a cazar, pescar o antender a sus cultivos.

Encerrados en sus propios pueblos y sin ningún tipo de fuentes de ingresos, los pobladores son obligados a hacer uso de sus pequeños ahorros para comprar comida. Los militares que controlan las vías y caminos, permiten sólo pequeñas cantidades de víveres y productos básicos, lo que resulta poco rentable para realizar esos viajes tan costosos.

- Ellos dicen que nosotros proveemos a la guerilla con alimentos, pero eso es una gran falacia, dice una anciana de uno de los pueblos.

Las Autoridades se hacen "los de la vista gorda"

Hoy día, tanto las fuerzas estatales como también los que se autodenominan oposición armada continúan impidiendo la libertad de movimiento de los pobladores en la región. El Defensor del Pueblo del Chocó describe a estos pueblos como totalmente olvidados y excluidos. El acceso a la salud y a la educación son lujos impensales para estos pobladores.

Luego de haber acompañado a una comisión de verificación sobre la situación humanitaria en la Zona Carretera, encabezada por la Asociación Orewa, SweFOR ha empezado a llamar la atención tanto de las autoridades colombianas como suecas sobre la lamentable situación. El Coronel Herrera de la Brigada en Quibdó reconoce el problema pero nos comenta:

- Hay ovejas negras, inclusive dentro de nuestra institución militar. Eso, no lo podemos evitar, dice. Sin embargo, la población es testigo de que la gente está siendo amenazada y perseguida sistematicamente.

Los nativos chocoanos han perdido la esperanza de ser escuchados por las autoridades Colombianas y solicitan a la comisión llevarse los datos de casos de violaciones de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Están cansados de no poder trabajar sus propias tierras y de estar condenados a que actores armados se muevan a su "libre albedrío" por sus territorios ancestrales. Ellos exijen el respeto a sus derechos como población civil. El derecho a no ser parte del conflicto armado, un conflicto que les atrapa  como una telaraña, sin posibilidades de libertad de movimiento ni de sobrevivencia.

SweFOR Colombia

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