80 años de la Masacre de las Bananeras

"Tienes la memoria Chiquita?" Este mensaje se veía en las camisetas de mucha gente en la Plazoleta de los Mártires en la ciudad de Ciénaga la noche del cinco de diciembre.
La camisetas eran vendidas por el Movimiento Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad, cuyos miembros conmemoraron de esta manera las víctimas de la Masacre de las Bananeras, cometida el seis de diciembre de 1928. En Ciénaga, durante toda la semana se llevaron a cabo manifestaciones, obras de teatro y foros por la memoria, todo en homenaje a los trabajadores de la compañía estadounidense United Fruit Company, en su función de pioneros del movimiento obrero en Colombia. Los observadores de SweFOR acompañaron a 60 personas de Hijos e Hijas en la vigilia, que con discursos y eventos culturales reivendicó la memoria de los acontecimientos fatales que marcaron el fin de la huelga de los treinta mil trabajadores de United Fruit Company hace 80 años en Ciénaga.
- Para nosotros es importante ampliar el concepto de conmemoración y profundizar el sentido político de la palabra", dice Camilo Alvarez de Hijos e Hijas.
La recuperación de la memoria colectiva fué un punto central para ellos y para el resto de rganizaciones organizadoras del evento.
En los años 20, la compañía United Fruit Company tenía la producción y el transporte de banano monopolizados. Un 70 por ciento de la tierra en la región bananera pertenecía a dicha compañia. Desde 1920, los sindicatos comenzaron a organizarse y a exigir un trato digno para sus trabajadores; por esta razón los treinta mil obreros de la empresa entraron en huelga, pidiendo descanso dominical, mejor atención médica y mejor salario. En medio de esas protestas, el seis de diciembre de ese año, la Fuerza Pública abrió fuego contra 3.000 obreros reunidos en la plaza central de Ciénaga. Nadie sabe cuántos muertos hubo. Algunos historiadores dicen que menos de 2.000, pero la verdad es que los registros oficiales son dudosos.
Hijos e Hijas resaltaron que el evento no se hace para recordar un capítulo cerrado de la historia colombiana. Más bien vale recordar que la situación laboral de los trabajadores de las bananeras y los corteros de caña sigue muy mala debido a mucha represión y falta de respeto por los derechos laborales. La zona bananera y Ciénaga están controladas por paramilitares, y la ENS (Escuela Nacional Sindical) informa que entre el año 1991 y 2006, fueron asesinados o desparecidos 668 sindicalistas de la Industria Agropecuaria, Sintrainagro, otra prueba de que la triste historia se repite y que la lucha de los trabajadores bananeros por el derecho a la organización laboral está lejos de ser ganada.
En 2004 la compañia Chiquita Brands (antes United Fruit Company) admitió que entre 1997 y 2004 pagó 1,7 millones de dólares a las AUC, grupo que fue responsable de numerosas masacres de trabajadores bananeros en Urabá y en 2007 la compañía fué condenada por la justicia de Estados Unidos por haber violado las normas de ese país. La justicia le impuso una multa de 25 millones de dólares con la obligación de indemnizar a las victimas. No obstante, hasta el momento las víctimas de la repression laboral ejercida con la ayuda de los paramilitares no han sido indemnizadas. La organización estadounidense de juristas Human Rights Advocacy lleva un proceso judicial con el fin de que la Chiquita repare directamente a las víctimas por su actuar criminal en Colombia.
La recuperación de la memoria colectiva fué fundamental para los organizadores de la conmemoración en Ciénaga. Esta semana se publicó un nuevo libro sobre la masacre, financiado por la Alcaldía de Ciénaga. El título del libro es "Memoria de una Epopeya" y el editor expresa lo siguiente en el prólogo, sobre la memoria colectiva:
"La memoria colectiva logra extenderse en el tiempo hasta donde ella quiere, es decir, hasta donde alcanza el deseo. La desmemoria o el silecio de la trasgresión deliberada han venido desgastando lo ocurrido en las tierras bananeras del Magdalena".
La esperanza de Hijos e Hijas es que la conmemoración de los 80 años de la masacre sirva para recuparar la memoria de lo que realmente pasó y al la vez llamar la atención sobre lo que está pasando hoy en día.
Equipo de SweFOR, Colombia


